jueves 12 de noviembre de 2009

FRÁGILES

“No existe una escuela que enseñe a vivir” Charly García

Así somos los seres humanos: frágiles. Aunque tengamos poder, dinero, belleza, casas suntuosas, autos carísimos y potentes. Somos frágiles.
No nos damos cuenta de que simplemente deseamos que nos quieran profundamente como realmente somos, con nuestros defectos y nuestras virtudes.
Podemos amar genuinamente al otro cuando lo aceptamos como es, pero para eso necesitamos primero aprender a aceptarnos como somos, con nuestras miserias y nuestras grandezas.
La verdadera grandeza de nuestra condición humana no está en las hazañas ni en los titulares de los diarios. Es tan pequeña y cotidiana que no la vemos: es aceptar el desafío de levantarnos cada mañana a pesar de la certeza de la muerte y de la bella incertidumbre de la vida.

martes 10 de noviembre de 2009

Busco una palabra
que trascienda mi deseo,
que respire sola y no traicione.
Una palabra que toque al otro y vuele.
Una palabra,
una sola palabra
que nos una y no nos confunda.
Una palabra sonora y bella
Como el silencio.

sábado 7 de noviembre de 2009

Lune sauvage

La persona que me inspiró este poema es la directora francesa Agnès Varda, que perteneció al movimiento de la Nouvelle Vague y a la que admiro no sólo por su calidad artística sino también porque a sus 80 años sigue creando y en su última película "Las playas de Agnès" dice de sí misma que si la abrieran dentro de ella encontrarían playas.
Yo me imaginé que si me abrieran, encontrarían lunas. De esas lunas que llevo dentro mío nació este poema en francés.


"Moi, si on m'ouvrait, on trouverait des plages" "Les plages d'Agnès" film d'Agnès
Varda décembre 2008

Moi, si on m'ouvrait, on trouverait des lunes
de pleines lunes
aussi belles que sages.
De nouvelles lunes
petites et coquines.
Des lunes ravissantes,
joyeuses et charmantes.
Des lunes féminines
comme un voyage
doux, inachevé et sauvage.

martes 3 de noviembre de 2009

CURANDERA

Había una vez, una vieja sabia llamada “la médica” por la gente del barrio porteño de la Boca. La llamaban así pues ella sabía curar los males de amores, la falta de trabajo o de salud y todos los dolores que duelen tanto y tanto como los del cuerpo y del alma.
Esa sabia a pesar de saber apenas escribir, era la tía Rosa de Paula. Era tan querida por la gente del barrio que su modesta casa se llenaba de simples regalos el día de Santa Rosa: flores, repasadores y hasta una torta engalanaban la casa.
Ella no tuvo hijos pero la vida le dio una sobrina, la madre de Paula, a la que quiso como una hija. Por eso muchos años más tarde su madre la cuidó con infinita paciencia.
Ahora que ya no están, Paula mira las manos de su hijo cocinando y piensa en ellas, grandes cocineras y magas, que también lo cuidan.

martes 27 de octubre de 2009

Un pequeño astronauta

A las 7 de la tarde del primero de noviembre Paula entró al sanatorio junto con Fernando. Hacía calor y ambos estaban nerviosos porque las contracciones eran cada vez más frecuentes. La sentaron en una silla de ruedas y aunque a Paula no le gustó porque no estaba inválida sino que estaba más viva que nunca, no se animó a contradecir los rituales del caso.
La trasladaron a una sala y ahí empezó un nervioso ballet de partera y anestesista que a Paula le pareció durar un siglo. El dolor era cada vez más intenso hasta que por fin, a las 22 horas, otro alocado ballet de enfermeros la llevaron en una bamboleante camilla hasta la sala de parto. El lugar era blanco y ascético pero a Paula le parecía estar en la Luna –a pesar de los dolores bien terrestres- y la llegada de un astronauta de ojos dulces se lo confirmaron. El astronauta, mejor dicho Fernando, se colocó en la cabecera y le acarició la nuca como sólo él sabe hacerlo mientras un enloquecido ballet de obstetra, partera, enfermas, etc. daba órdenes incomprensibles para Paula.
Ella se concentró y pujó con todas sus fuerzas alentada por Fernando. La sala se llenó de una extraña luz, los relojes se detuvieron y a las 23.18 salió de la oscuridad del vientre de Paula , un pequeño astronauta.

viernes 23 de octubre de 2009

No te olvides del hombre

No pretendo hablar de más, esta canción de Charly García habla por sí sola. Este es mi pequeño homenaje a este gran artista pero sobre todo a él que como tantos otros anónimos se levantan de las caídas y renacen cada día.
Ahí va su canción:

"Desarma y sangra"

Tu tiempo es un vidrio
tu amor un fakir, mi cuerpo una aguja
tu mente un tapiz.
Si las sanguijuelas no pueden herirte
no existe una escuela que enseñe a vivir.
El angel vigía descubre al ladrón
le corta las manos,
le quita la voz,
la gente se esconde
o apenas existe,
se olvida del hombre, se olvida de Dios.
Miro alrededor,
heridas que vienen, sospechas que van
y aquí estoy
pensando en el alma que piensa
y por pensar no es alma,
desarma y sangra.

domingo 18 de octubre de 2009

Un anillito de oro

Un día , Paulita que tenía la costumbre de sacarse los mocos con los deditos, se le ocurrió meterse en la nariz un anillo. Pero después, se puso nerviosa porque no podía sacárselo.
Entonces fue a ver a su mamá que le prometió liberarla del anillo con mucha suavidad. Ante la negativa de Paulita, la mamá le ofreció a cambio un alfajor de chocolate Havanna. Así, Paulita aceptó. Primero se comió el alfajor y se chupó los deditos, el pulgar y el índice de su manito derecha y luego su mamá con mucha paciencia, tomó una pinza de depilar cejas y con precisión de cirujana y cual maga, sacó un anillito de oro que brillaba y brillaba.